
Tu trono, oh Dios, permanece para siempre;
el cetro de tu reino es un cetro de justicia.
Tú amas la justicia y odias la maldad;
por eso Dios te escogió a ti y no a tus compañeros,
¡tu Dios te ungió con perfume de alegría!
Salmos 45:6-7 (Nueva Versión Internacional)
